El restaurante era precioso, había cuadros de amapolas, mi flor silvestre favorita, pero seguramente no te diste cuenta, posiblemente tampoco te percataste de que el hilo musical estaba compuesto por Louis Amstrong, Billy Cobham y Miles Davis. Nunca fuiste una persona capaz de apreciarlo. Yo si supe, pero no nos diferencia nada realmente. Incluso lo pasaste mejor aquella noche, seguramente, entre chácharas y parloteos, mientras que en mi mesa, al otro lado de la sala, sólo se encontraba una chica solitaria, de sonrisa ausente, y mirada perdida.
Somos mundos diferentes.

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