Caravan.

El acelerador no funciona. El freno tampoco. Te mueves muy despacio, y te gusta pensar que al fin y al cabo te mueves, pero no eres tú quien tiene el control, y a tu alrededor los coches pasan y se alejan. Se alejan continuamente. Pero tu acelerador sigue sin funcionar, y por un momento, únicamente un instante, cierras los ojos para respirar profundamente, y desaparece la carretera. Desaparecen los otros coches. Desaparece tu coche. Y estas ahí de pie, viendo girar el mundo; pero ya no perteneces a él. 
Tu corazón resuena en tus oídos, tus manos comienzan a sudar, pero todo eso es igual, porque ya no estás ahí. Sólo observas. 

Y entonces, te despiertas. 

Anuncios