Cosas que sueñan los rinocerontes

Me contaba como mataron a su esposa delante de él y su hijo. Creo que él no moría, pero no estoy segura, y lo contaba con total tranquilidad. Una mujer había entrado a un local con cara de placer y se había puesto a masacrar a la gente, entre ellos la mujer, que estaba hablando alegremente, comiendo patatas de bolsa.

Un chico empieza a hablarme.

Yo era camarera y el abuelo era mi jefe, pero los malos estaban por todos lados, y después de eso te dabas cuenta de que no eran aleatorios, estaban todos en la conspiración, pretendiendo adueñarse de ti, de tu alma o de lo que demonios quisieran, porque podían hacerlo, como las ovejas a las que no dejan salirse del rebaño, y yo ya lo sabia. Yo sobraba. Y el abuelo se pone a zarandearme, a pegarme y yo sabia que iba a morir, que cuando todo eso acabara sacaría el revolver de 6 mm y me pegaría un tiro, con suerte en la cabeza.

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